
La cultura parece haber evolucionado progresivamente hacia un estadio donde su producción artística es inherente a los demás productos industriales. Realmente, este fenómeno no es único o particular del contemporáneo, donde la opinión general lo atribuye como producto de la gran globalización iniciada ya en el siglo XX, si no antes; aquel que ha estudiado la historia del arte, así como las relaciones entre arte-poder que han sido determinantes para dichas creaciones, reconoce que las obras de arte se convirtieron, muy tempranamente, en mercancía cultural.
Ciertamente, en nuestros tiempos este fenómeno se da de una forma particular. Siendo los medios de comunicación masivos los pilares de la cultura tanto occidental como oriental, entre estos la televisión, la radio y la internet, la relación productor-consumidor tiene características diferentes: en primer lugar, los mensajes son producidos por un número relativamente limitado de especialistas, mensajes destinados a una gran masa de consumidores de características muy variadas (y variables). Mediante un proceso de respuestas colectivas que informan al autor del fracaso o éxito de su transmisión, se determinan entonces las características que debe poseer la obra ideal para un sector determinado de esta clientela.
Para analizar, así sea someramente, estas relaciones, he tomado a Disney Channel como el productor cultural, ¿Por qué? Pues un gran porcentaje de su producción está destinada al segmento juvenil cuyas edades oscilan entre los 12 y los 17 años; con su creciente poder adquisitivo y la gran cantidad de tiempo libre y ocio que posee, este sector comprende un aproximado del 70% de los consumidores a escala mundial.
Conscientes de su target o público al que quieren dirigir su mensaje, el canal ha seleccionado aquellos elementos potencialmente atractivos para dicho núcleo social y que, a su vez, sean de fácil difusión por otros medios, como por ejemplo, la Radio Disney. Es aquí donde radica la importancia de la música para el canal, pues es precisamente su potencial audiovisual y publicitario aquello que lo destaca como uno de los elementos más importantes dentro de su estrategia de mercadeo.
La música popular, adaptada a las necesidades de los grandes contingentes, tuvo su penetración definitiva en el público juvenil como música generacional a partir de los años cincuenta, siendo el rock uno de sus derivados. Dicho canal ha sabido valorar y utilizar el elemento musical en sus producciones como un efectivo anzuelo para atraer a las masas jóvenes, evidenciado en muchas de sus producciones fílmicas, desde Blanca Nieves y los siete enanitos hasta series como Hanna Montana. Pero particularmente analicemos aquel film considerado como el da mayor rating desde la creación de este canal, estrenada el 17 de junio de 2008 en su país de origen: Camp Rock.
La población juvenil no compra sólo un producto, sino que, a su vez, se hace consumidora de una ideología de vida, de una identidad, y dichos estereotipos han sido reforzados por la industria del entretenimiento por décadas. Las vivencias de un famoso músico y de una joven de clase media quien sueña con ser estrella, parecen recrear el nuevo cuento de hadas de la cultura del siglo XXI.
En las pistas o canciones principales del film se expresa el deseo de individualidad y la rebeldía contra lo establecido, además de un dejo de incertidumbre sobre la propia identidad, problemáticas ya presentes dentro de la generación del rock n’ roll. Esta individualidad y exaltación de la identidad es legible, por ejemplo, en el siguiente fragmento de This is me, interpretada por Demi Lovato durante el film:
This is real, this is me, I’m exactly where I’m supposed to be, now gonna let the light, shine on me. Now I’ve found who I am, there’s no way to hold it in, no more hiding who I want to be, this is me…
Igualmente, mediante un previo proceso de difusión por parte del canal, los Jonas Brothers, banda conformada por los hermanos Kevin, Joe y Nick Jonas de New Jersey, alcanzaron previamente gran popularidad entre la población adolescente. Con su presencia en la película, en especial el papel estelar de Joe Jonas, Disney Channel se ha asegurado la aprobación y el consumo del producto por parte de los fans de la banda.
Ahora, si bien las canciones y sus intérpretes sirven como su atracción principal, la producción de Camp Rock se ha valido también de la publicidad continua, pues si algo caracteriza a este canal es su propaganda ‘excesiva’ en comparación con otros medios juveniles. Sin poder abarcar todos los medios publicitarios que dicha empresa ha puesto en uso, podemos destacar los siguientes:
• El soundtrack de la película fue estrenado paulatinamente tanto en el canal como en la Radio Disney semanas antes del estreno en pantalla del propio film, causando así expectación.
• Canciones del film, como Play my music, fueron utilizadas como audio de fondo en otros segmentos, como fue “Semana de Rock”.
• Otro medio clave muy importante que posee Disney Channel es su segmento “Zapping Zone”, el cual, mediante juegos interactivos, entrevistas y otros elementos, mantiene un bombardeo publicitario constante, asegurándose la intrusión del segmento juvenil.
• También se sirve de la web, desarrollando publicidad interactiva donde el consumidor participa y publica su talento musical, teniendo siempre presente la exaltación del Yo.
• El soundtrack de la película fue estrenado paulatinamente tanto en el canal como en la Radio Disney semanas antes del estreno en pantalla del propio film, causando así expectación.
• Canciones del film, como Play my music, fueron utilizadas como audio de fondo en otros segmentos, como fue “Semana de Rock”.
• Otro medio clave muy importante que posee Disney Channel es su segmento “Zapping Zone”, el cual, mediante juegos interactivos, entrevistas y otros elementos, mantiene un bombardeo publicitario constante, asegurándose la intrusión del segmento juvenil.
• También se sirve de la web, desarrollando publicidad interactiva donde el consumidor participa y publica su talento musical, teniendo siempre presente la exaltación del Yo.
Mas, ¿influye este caso en particular dentro de Latinoamérica? Con las nuevas tecnologías de la red internacional (Internet) y la televisión por cable, Disney Channel se ha asegurado de que su producción llegue a prácticamente todos los rincones del mundo. Camp Rock en particular, rompió también records en Latinoamérica, abarcando a más de 11,5 millones de espectadores entre Argentina, Brazil, Mexico, Colombia, Chile, Perú y Venezuela. Por esta razón, no es de sorprender que Disney Channel haya influido tanto en la producción cultural latinoamericana, fomentando el uso del elemento musical, como es notable en series como Rebelde en México y Somos tú y yo en Venezuela.
Pero ¿es esto malo de alguna manera? cabe resaltar que no es la función de esta publicación pretender desprestigiar, maldecir o acusar de mal arte a todo aquello que forme parte del mundo del entretenimiento; por el contrario, es mi opinión personal que, si bien dentro de la misma academia hay elementos que luchan por la “deselitización” de la crítica de arte, estos mismos caen en sus redes al negarle a lo comercial, globalizado, su lugar en el mundo del arte.
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